9 oct. 2015

8 cosas que aprendí en mi viaje

Hace unos meses volví del viaje más largo que hice hasta ahora. Como les conté en este post, me fui a Europa hace unas cuantas semanas atrás, y recorrí varias ciudades. Me fui llena de expectativas (la mayoría fueron cumplidas, he incluso superadas), pero también me llevé un gran aprendizaje, y les comparto algunas de esas cositas en este post.


1- Menos es más. Mucho más.

Orgullosa me fui a Ezeiza pensando que había hecho las valijas de forma eficiente y que no me estaba llevando tantas cosas. Cuando pesé la valija en el aeropuerto, pesaba 20 kilos. Pensé "bueno, no es para tanto, no me voy a comprar muchas cosas allá". Claro, el problema no era ese. El problema es que tuve que cargar con mi valija durante 21 días. Caminar, tomar transportes públicos, subir y bajar escaleras, todo eso, con 20 kilos de más. Odié mi valija todo el viaje. Por suerte, mi novio fue bueno y la llevó varias veces cuando yo estaba cansada.

Mi novio, Fer, llevando las valijas por Venecia.

2- Tomar agua te puede salvar la vida

Te levantás, desayunas, salis a recorrer. Te subis al subte, bajás, caminás... caminás...subis y bajas escaleras. Son tantas las cosas por ver y hacer, que uno pierde la noción del tiempo. Un día en Paris, a eso de las 6 de la tarde (y haciendo 30 grados) me empecé a sentir mal. Estaba mareada, me dolía la cabeza, el cuerpo. "Es un golpe de calor" pensé. Fer me fue a comprar una botella de agua. Tomé tres sorbos y me volvió el alma al cuerpo. Se me fueron todos los dolores y la sensación de mareo en menos de 15 segundos. "¡Era eso!" le grité, "¡Estaba deshidratada!". Y nos dimos cuenta que no habíamos tomado agua desde el desayuno, hacía más de 10 horas. A partir de ahí, nos obligamos mutuamente a tomar agua aunque no tuvieramos sed. 

Nadando en Maiori, Italia. Hay que nadar menos, y beber más agua.


3- Reservar con anticipación también te salva la vida

Cuando llegamos a la Torre Eiffel había una fila de más de 3 cuadras, ¡era un lío!. Por suerte, yo había sacado las entradas con varios meses de anticipación, y sólo tuvimos que esperar 10 minutos para entrar a la hora que habíamos reservado. Más tarde, nos pusimos a charlar con otra pareja Argentina, y nos contaron que habían estado haciendo la fila por más de 5 horas. Me quería besar a mi misma por haber sido tan precabida. También te ayuda a ahorrar plata, la entrada al museo del Vaticano, por ejemplo, es muchísimo más cara (y también tiene una fila infernal) si la compran ahí, que si la compran por internet (en internet se consigue casi a mitad de precio).

Ahí se puede ver una pequeña parte de la inmensa fila para ingresar.


4- A veces hay que relajar

Uno se hace un viaje tan largo, que una vez que estas ahí sentís que querés conocer todo, absolutamente todo. Me parecía terrible volver a Buenos Aires, y que alguien me dijera "Che, y conociste "tal cosa"?" y yo decir que no, y que me digan "Ehh, ¿Cómo no fuiste ahí? Es lo mejor de esa ciudad!", y hacerme un bollito y llorar. Pero hay una realidad, muchas veces, no alcanza el tiempo, o no te da el cuerpo. Ésto último fue clave para nosotros. Sobre todo en Venecia, por ejemplo, dónde tuvimos un gran problema con nuestro vuelvo, el hotel no era lo que esperábamos, y hacía 35 grados todo el santo día. No, no entramos a la Basílica de San Marcos, cuando fuimos estaba cerrada y no tuvimos ganas de volver a ir al otro día. Y no me importa, porque a veces, hay que priorizar el descanso también.

Yo, sacándole una foto, pero no entrando a la Basílica San Marcos


5- Las pretensiones las dejamos en casa

Yo soy muy hincha con la comida. No me gustan los adheresos, ni la salsa de tomate, ni la cebolla. Si acá en Buenos Aires me das pasta con salsa de tomate, no como. Literal, no como. Ahora, cuando estas por ejemplo en Francia y no entendes el idioma, y el mozo te trae un plato de fideos con salsa de tomate, hay que comerlo igual. Dejé las pretensiones de lado, y me encontré comiendo platos condimentados con adheresos, cebolla, e incluso ajo que es mi enemigo número uno. Y me gustó. Algunas veces, como en Francia, los comí porque no sabía cómo explicarme, y otras veces porque el presupuesto no alcanzaba y había que comprar comida preparada en algún local, y ahí hay que bancarse lo que venga. De todas formas, descubrí sabores nuevos, y me dí cuenta que el ajo sólo es feo cuando se siente en el aliento de otra persona.

6- Disfrutar el momento

Muchas veces me dí cuenta que estaba tan pendiente de sacar la foto perfecta, o de filmar un video copado, que me pasaba haciendo eso, y me iba a algun lugar sólo habiendo visto el paisaje a través de la lente de la cámara. Hay que bajar la cámara, guardar el celular, y sentarse a disfrutar por un largo rato lo que uno esta viviendo. Todos esos paisajes que sólo veíamos en películas, ahora estan frente a nosotros. Me fui de París, sin obtener una foto descente de Fer y yo, con la Torre Eiffel de fondo a la noche. Pero no me importa, porque estuve observandola 1 hora, sentada en el pasto y ese recuerdo me lo llevo yo grabado en mi cabeza.

TODAS LAS FOTOS SALIERON MOVIDAS!!

 7- Los gustos se dan en vida

No quiero que me malinterpreten. No estoy diciendo que hay que gastarse toda la plata, y que hay que despilfarrar todos los ahorros. No. Pero les dejo este pequeño ejemplo. Antes de subir a la Torre Eiffel, teníamos que hacer tiempo, y empezamos a caminar por los alrededores. Fer es fanático de los autos. De repente visualizó tres ferraris (no me pidan que les diga los modelos, porque yo sé tanto de autos, como él de maquillaje). Las alquilaban, salía 90 euros los 20 minutos. Él me miro, y me dijo "Es mucha plata, con eso podemos ir a cenar a un restaurant lindo". Pero no, porque ir a comer a un restaurant lindo no es el sueño de nadie, y manejar una ferrari era el sueño de él. (Yo creo que equivale a que los dueños de Sephora me digan que tengo 20 minutos para agarrar todos los productos que quiera, gratis). No lo dejé que no lo hiciera. Y fuimos a dar unas vueltas en la ferrari. Yo la pasé muy mal porque el asiento de atrás es lo más incómodo del mundo. Pero él, era el tipo más feliz de todo París.


Fer siendo feliz en una ferrari


8- Perderse esta re bien

Sí, es un poco frustrante perderse de una ciudad que uno no conoce. Pero también te puede llevar a lugares que, de otra forma, nunca hubieras conocido. Me pasó en Roma, donde nos perdimos entre sus calles, y terminabamos viendo paisajes de la vida cotidiana en esa bella ciudad, que de otra forma no hubiéramos visto nunca. Esta bueno alejarse de los atracciones turísticas, para descubrir cómo es en verdad una ciudad.


Además, mientras estas perdida quizás encuentres una calle con tu nombre!

Podría seguir, y seguir contándoles más cosas, pero guardo algunas anécdotas para los post que pienso escribir de cada ciudad en particular. ¡Nos leemos de nuevo el Lunes!


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8 comentarios

  1. Muy buen post! en un mes me voy de viaje así que me pareció muy divertido leerlo. Coincido con vos en cuanto a lo del descanso, en saber darse los gustos y disfrutar de los momentos, espero poder hacerlo jaja. Me diste un muy buen dato con lo de la Torre Eiffel, creo que ya voy a intentar sacar las entradas, si hay algo que me molesta es tener que esperar mucho.
    Besos... Carli

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    1. Hola Carli!
      Gracias por tu comentario!. Si podés, chequeá la página de la Torre Eiffel y fijate si podés sacar las entradas online, te vas a ahorrar un montón de tiempo (yo también odio esperar mucho, enseguida me pongo fastidiosa). ¡Que disfrutes mucho tu viaje!

      Besitos!

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  2. Cuando fui a Paris aunque era invierno allá tmb saque las entradas con tiempo y las del Museo del Louvre tmb, ya que, son sitios tan turisticos y siempre están llenos. Te quería preguntar si tengo solo 15 dias de vacaciones por el trabajo (bah serian 13 por el vuelo de ida y vuelta que hay que descontar), cuantos sitios de Europa crees que realmente puedo conocer? quiero ir con mi novio, pero no se si en 15 dias vale la pena para conocer muchos sitios y hacer un vieja que sabemos que no es tan económico. Gracias, saluditos!

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  3. Hola!! Yo fui 20 días (descontando como decís vos los días de vuelo, serían 18). Y fui a Paris, Londres, Roma y la costa Amalfitana. Creo que depende de cada uno, yo le dediqué a las ciudades 4 días, y me quedé con ganas de haber estado aunque sea un día mas en cada una de ellas. Si tenés la oportunidad de viajar, aunque sean 15 días, yo no duduaría en ir. Pero para disfrutar y conocer bien las ciudades, creo que 4 días es lo indispensable. Obvio que depende lo que les interese a ustedes dos (por ejemplo, en Paris yo no entré al Lourve porque no soy muy fanática del arte, y me pareció que quizas podía aprovechar el tiempo y los euros para alguna otra actividad que me gustara más). No se que ciudades te gustaría conocer, pero en quince días (si las ciudades estan cerca) podés recorrer 3 o 4 en mi opinión, pero como te dije, todo depende de lo que ustedes quieran conocer =)

    Besitos y gracias por comentar!!

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  4. Amé mucho el post.
    Me ayudó a bajar mi locura pre viaje. Viajamos en unos (muchos) meses a Grecia y Turquía y estoy histérica de no saber como corno armar bien el itinerario. No es un Cartagena ni un Maceio. Que sabes que vayas con o sin plan va a salir bien.
    Ok. Estoy histérica jajajja

    Un beso
    Ñoña

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  5. Decía algo así como que amé el post. Porque me ayudó a bajar mi nivel de histeriquismo.
    En unos (muchos) meses nos vamos a Grecia y Turquía y estoy como pasada de histérica porque no estoy segura de estar armando bien el itinerario.

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  6. También decía como q no es un Cartagena o un Miami que sabes que con o sin plan. Sale bien igual ! Y eso aumenta mi nivel de locura!!

    Un beso
    Ñoña

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